Estamos siendo testigos del implacable avance de las nuevas tecnologías. Casi a diario estamos recibiendo información de nuevos dispositivos y aplicaciones que son capaces de hacernos la vida más sencilla.

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en la educación y son más demandadas por padres y madres, profesorado y alumnado. Todos sabemos la gran ventaja o comodidad que tiene utilizar el wifi: su movilidad y el dinamismo. Aunque a la hora de decantarnos por esta opción, no ponemos en la balanza algo que para nosotros tiene mayor peso que esa movilidad y dinamismo: la salud de los niños.

Y es que estas ventajas y comodidades no están exentas de riesgos para nuestra salud al estar expuestos constantemente a los efectos de las ondas electromagnéticas que estos dispositivos irradian.

En España existen unos 6 millones de niños con edades comprendidas entre 3 y 16 años que pasarán a lo largo de su ciclo educativo más de 10.000 horas en centros en los que, posiblemente, exista conexión wifi, con lo que serán sometidos durante este periodo particularmente vulnerable a un agente posiblemente cancerígeno. Desde Escuela sin wifi, pensamos que esta es una elección equivocada y que está dañando la salud y el bienestar de al menos algunos niños.

¿No hay manera de que los padres y madres puedan optar, ante la evidencia existente, por no participar? Los padres pueden, y deben, en nuestra opinión, optar por no exponer a sus hijos a wifi, teléfonos inalámbricos DECT, consolas, etc., cuando están en casa, cuanto menos deberían hacerlo en los colegios donde pasan tantas horas. La exposición prolongada a radiofrecuencias afectará negativamente a los niños.

En la actualidad, no existe evidencia de que los dispositivos inalámbricos, aunque son más divertidos de usar, sean más educativos que aquellos conectados por cable y que no exponen a los niños a microondas pulsantes durante todo el día. Debemos considerar el impacto que puede suponer en la salud, a medio y largo plazo, la utilización de dichas tecnologías. Actualmente existen suficientes evidencias científicas para considerar las radiaciones electromagnéticas emitidas por el dispositivo wifi como un riesgo potencial para la salud de nuestros hijos.

A LA LUZ DE LA CIENCIA INDEPENDIENTE

Las ondas electromagnéticas se transmiten inalámbricamente a través del aire procedente de múltiples dispositivos entre los que destacan por su creciente proliferación los teléfonos móviles, dispositivos wifi y tabletas.

Existen miles de informes que se han realizado durante décadas y que documentan los efectos adversos para la salud y los efectos neurológicos (entre otros) de los campos electromagnéticos (EMF) y las radiofrecuencias (RFR) que pueden ejercer un efecto desorganizador de la capacidad de aprender y recordar, y también puede desestabilizar el funcionamiento inmune y metabólico, lo que hará que sea más difícil aprender para algunos niños.

Se observa un rápido aumento del espectro autista diagnosticado en los últimos 20 años, el cual se acerca al aumento de la exposición a radiofrecuencias en los niños. Existen muchos factores conocidos que contribuyen al aumento de los trastornos del espectro autista, pero también se observa que es debido a “causas desconocidas”. Este aumento es similar al aumento de la exposición de los niños a los teléfonos inalámbricos DECT, wifi en el hogar, consolas y ahora al uso de los teléfonos móviles.

ALERTAS TEMPRANAS

En mayo de 2015 salió a la luz un llamamiento científico internacional, suscrito por 207 investigadores especializados en campos electromagnéticos de 40 países diferentes, advirtiendo de que las directrices internacionales de protección para los CEM (campos electromagnéticos) no ionizantes son inadecuadas. En dicho llama miento se señala que numerosas publicaciones científicas recientes han demostrado que los CEM afectan a los organismos vivos a niveles muy por debajo de la mayoría de directrices internacionales y nacionales y que los efectos adversos incluyen el aumento de riesgo de cáncer, el estrés celular, el aumento de radicales libres perjudiciales, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductor, déficits en el aprendizaje y en la memoria, trastornos neurológicos y efectos negativos en el bienestar general de los seres humanos.

Cuatro años antes, en mayo de 2011 se presentó la Resolución 1815 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Aquí destacaremos algunos de los apartados por su significación en cuanto a la necesidad de adoptar medidas urgentes. En su apartado 8, la Asamblea recomienda en los Estados miembros del Consejo de Europa (donde se incluye el nuestro) en términos generales a tomar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles y en particular la exposición de los niños y jóvenes, para quienes el riesgo de los tumores de la cabeza parece mayor.

Así mismo, hace un llamamiento a reconsiderar la base científica de las normas actuales de exposición a los CEM fijadas por la Comisión Internacional para la Protección contra la Radiación No Ionizante que presenta graves deficiencias, y aplicar el principio ALARA; es decir, el nivel más bajo razonablemente posible, tanto a los efectos térmicos como a los efectos no térmicos o biológicos de las emisiones o radiaciones electromagnéticas.

Continúa animando a poner en práctica campañas de información y de sensibilización sobre los riesgos de los efectos biológicos potencialmente nocivos a largo plazo sobre el medio ambiente y la salud humana, dirigidos especialmente a los niños, adolescentes y jóvenes en edad reproductiva.

Debemos prestar especial atención a las personas “electrosensibles” afectadas de un síndrome de intolerancia a los campos electromagnéticos y a la adopción de medidas especiales para protegerlos, incluida la creación de “zonas blancas” no cubiertas por redes inalámbricas. En referencia a la protección de los niños, piden diseñar, en el ámbito de los diferentes ministerios (educación, medio ambiente y sanidad), campañas de información dirigidas a maestros, padres y niños para advertirles de los riesgos específicos del uso precoz, indiscriminado y prolongado de los teléfonos móviles y de otros dispositivos que emiten microondas (caso del wifi).

Finalmente piden dar preferencia, para los niños en general y especialmente en las escuelas y en las aulas, a los sistemas de acceso a internet a través de conexión por cable, y regular estrictamente el uso de los teléfonos de los estudiantes en el recinto escolar.

*Escuela sin wifi de la Fundación Vivo Sano