Muchas personas tienen dificultades a la hora de ingerir comprimidos, pero existen varias formas de sortear este problema tan usual.

Numerosos suplementos alimenticios se presentan en forma de comprimidos o cápsulas, y frecuentemente no está disponible ese mismo producto en forma de jarabe o de sobres. Las personas que tengan problemas a la hora de ingerir comprimidos deben optar en primer lugar por los formatos que les resulten más cómodos, pero cuando eso es imposible, los comprimidos no tienen por qué convertirse en un problema irresoluble, al menos en el caso de los formula-dos a base de productos naturales.

Para empezar, es necesario distinguir entre cápsulas, comprimidos, y tabletas o grageas.

Desde que se inventaron en el siglo XIX, las cápsulas son la forma de presentación más habitual. Son pequeños contenedores o envases solubles en cuyo interior se halla la dosis del principio activo que se administrará por vía oral. Una de sus ventajas es su elevada capacidad para proteger el contenido de los agentes externos, aunque no de la humedad, su elevada resistencia física y su eficacia a la hora de en-mascarar los posibles olores des-agradables del principio activo. Las cápsulas presentan altas características de biodisponibilidad y, en el caso de Equisalud, son totalmente aptas para vegetarianos y personas con intolerancias, ya que no están hechas a base de gelatinas animales sino que son de pullulan, un polisacárido de origen vegetal sin gluten, ni azúcares, ni almidón, ni transgénicos, ni colorantes. Si una persona se siente incapaz de tragar una cápsula, una opción es abrirla y diluir su contenido en una cucharada de agua. Algunos principios activos no deben mezclarse con ácidos ni con azúcares, por lo que no es conveniente mezclar el contenido de las cápsulas con zumos o bebidas dulces, salvo autorización expresa del profesional de la salud. Nunca hay que mezclarlo con leche, alcohol, bebidas gaseosas o bebidas calientes. En el caso de fármacos, las cápsulas pueden estar diseñadas para liberar su contenido de forma más prolongada, por lo que no es conveniente manipular el medicamento, aunque no es ése el caso que aquí nos ocupa.

Los comprimidos, por su parte, son presentaciones que se obtienen aglomerando, por compresión, un volumen constante de ingredientes secos, sean en polvo o granulados. Suelen incluir no sólo principio activo, sino también excipientes. Si no son muy duros, pueden intentar masticarse; en caso contrario, un buen truco es ponerlos entre dos cucharillas, apretar hasta machacarlos y disolverlos en un poco de agua. De nuevo, esta manipulación no es recomendable con los fármacos.

Las tabletas o grageas son comprimidos en los que se enmascara el sabor, color u olor con algún tipo de aromatizante o edulcorante. En estos casos lo más sencillo suele ser chuparlo como si fuera un caramelo.