La artrosis afecta a alrededor de 5 millones de españoles y es la enfermedad crónica que más recursos sanitarios consume

Muchas personas son capaces de predecir un cambio de tiempo por determinado dolor o molestia en las articulaciones. Los cambios de presión atmosférica afectan a quienes sufren alguna patología articular, y estamos hablando de un sector considerable de población, sobre todo teniendo en cuenta que, en contra de la opinión generalizada, la artrosis no es un problema exclusivo de edades avanzadas.

La artrosis se produce por el desgaste del cartílago que protege los extremos de los huesos y favorece el movimiento de la articulación. De ese modo, los huesos rozan entre sí con el movimiento de la articulación, produciendo dolor. Puede darse en las manos, en las rodillas, en las caderas, en las vértebras, etc.

Los primeros síntomas empiezan a aparecer hacia los 40 o 50 años. De hecho, según datos oficiales, en España la mitad de los adultos de más de 50 años muestra signos radiológicos de artrosis de rodilla. La incidencia de la artrosis es importante no sólo porque sea ya directamente responsable del 30% de las incapacidades laborales, sino porque con el aumento de la esperanza de vida va a aumentar el número de casos.

La artrosis se manifiesta con síntomas como dolor y rigidez articular. Avanza mediante brotes, sobre todo en épocas frías pero no exclusivamente. Influyen los factores genéticos y hormonales, la densidad ósea, la alimentación y el exceso de peso, aunque también pueden ser factores agravantes las actividades laborales con alta exigencia articular y los deportes de gran impacto o exigencia para las articulaciones, como el running, tan de moda, el fútbol, el ciclismo, etc.

Por todo ello, es muy recomendable vigilar y potenciar la salud de las articulaciones, incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas. Mantener un peso correcto, huir del sedentarismo y realizar una actividad física moderada que no implique una exigencia excesiva para nuestras rodillas puede parecer un reto para muchos, pero son recomendaciones básicas de salud que además nos ayudarán a mantener la artrosis lejos de nuestro horizonte. También es importante una alimentación correcta y equilibrada, que incluya leche y sus derivados. Aunque la artrosis no está directamente relacionada con la falta de calcio, como sí ocurre por el contrario con la osteoporosis, los lácteos siempre favorecen la salud ósea.

Cuando la artrosis ya ha hecho acto de presencia, podemos aliviar los síntomas aplicando calor en la zona dolorida, movilizando la articulación afectada de forma suave, evitando sobrecargas que puedan agravar la situación con una tendinitis o un derrame sinovial, y complementando nuestra dieta con suplementos alimenticios apropiados.

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