Un plan nutricional está formado por distintos cambios dietéticos encaminados a cumplir unos objetivos nutricionales específicos. Podemos considerar el plan nutricional como el proyecto final y cada cambio dietético como cada uno de los pequeños pasos que debemos de dar para conseguir nuestro proyecto de alimentarnos correctamente.

Una intervención dietética conlleva una estrategia determinada encaminada a programar cambios en nuestra alimentación. En dicha estrategia se plantea cual es el aspecto que hemos de modificar, cuales son las alternativas y cómo podemos realizar el cambio de manera exitosa. Sin una dietética adecuada, no conseguiremos nunca una nutrición adecuada. La estrategia dietética se diferencia de una dieta en el enfoque y en la metodología. No se trata de un menú cerrado a seguir, sino de aportar la información suficiente y necesaria para que la persona pueda elaborar su propia dieta diaria (menú) con la elección adecuada de las alternativas que tiene.

FUNCIÓN TERAPEUTICA DE DISTINTAS INTERVENCIONES DIETÉTICAS

  • Reducir o controlar la inflamación.
  • Regular la flora intestinal o eliminar una candidiasis
  • Protección hepática y detoxificación
  • Ganancia o pérdida de peso
  • Protección cardiovascular
  • Mejorar nuestro sistema inmunológico
  • Regular el aporte óptimo de nutrientes en la alimentación de manera individualizada

 

TERAPEUTICA NUTRICIONAL .Reducir o controlar la inflamación

 La alimentación juega un papel importante en la regulación de la producción de prostaglandinas proinflamatoria y antiinflamatoria. Alimentos como la carne, las grasas animales o los lácteos que favorecen la producción de las mismas. Sin embargo aquellos alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 como el lino, las semillas de chía o los pescados azules de pequeño tamaño son antiinflamatorios. El consumo de ácidos grasos omega 3, una pauta nutricional depurativa y alcalinizante, una correcta salud intestinal y un aporte de nutrientes óptimo son claves en el protocolo nutricional de la mayoría de las enfermedades crónicas. La inflamación crónica está estrechamente vinculada a multitud de enfermedades de carácter crónico.

Regular la flora intestinal o eliminar una candidiasis

La composición de la dieta puede alterar el equilibrio gastrointestinal, diversos estudios demuestran como el consumo de fibra y alimentos fermentados pueden favorecer el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas para nosotros. El termino disbiosis hace referencia a la existencia de un desequilibrio cualitativo y cuantitativo de la microflora intestinal. Las alteraciones de la microbiota intestinal, su metabolismo y la permeabilidad de barrera producen una sintomatología muy heterogénea, siendo frecuente el hinchazón abdominal, estreñimientos crónicos, síndrome de colon irritable, migrañas e incluso dolores articulares. Diversos nutrientes pueden ser beneficiosos a la hora de garantizar la correcta salud gastrointestinal. La vitamina A y la vitamina C intervienen en la salud de las mucosas, el aminoácido glutamina puede ayudar a mejorar la permeabilidad intestinal, los ácidos grasos omega 3 son fundamentales en enfermedades intestinales de carácter inflamatorio, la fibra es un nutriente fundamental para las bacterias intestinales beneficiosas.

Cada día existen más investigaciones en las que se estudia el vínculo que hay entre la flora intestinal y multitud de patologías crónicas, entre las que podemos destacar las enfermedades autoinmunes, el hipotiroidismo, la obesidad, enfermedades inflamatorias, autismo, hiperactividad en niños, alergias… Por ello es importante que seamos conscientes de la importancia de una alimentación adecuada que nos asegure la correcta salud gastrointestinal y el equilibrio de su microbiota.


Protección hepática y detoxificación

El hígado es la glándula más grande y entre sus funciones está la de depurar nuestra sangre y neutralizar las sustancias que resulten tóxicas para nuestro organismo. Hay que evitar sustancias que puedan estar saturando el hígado como son los aditivos, cafeína, nicotina, pesticidas, grasas trans, etc. Además existen alimentos y plantas que pueden ejercer una acción reparadora y depurativa en nuestro hígado. Alimentos ricos en antioxidantes o plantas como el boldo, el cardo mariano o la alcachofera pueden ser unos buenos aliados de la salud hepática. El control del colesterol y de las grasas saturadas también es un aspecto clave para garantizar la nutrición hepatoprotectora.

Ganancia o pérdida de peso

Cuando hablamos de alteraciones de peso es importante que realicemos un estudio adecuado de la composición corporal de la persona. En ella valoraremos su porcentaje de grasa, masa magra y agua corporal. Una vez realizado este estudio se realizarán los cambios dietéticos adecuados para reducir grasa, ganar músculo o evitar una retención de líquidos excesiva. Es imprescindible tener en cuenta multitud de aspectos de salud, como la salud tiroidea y hormonal, la salud gastrointestinal o el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso e inmunológico. Todos ellos pueden estar alterando el correcto control metabólico.

Protección cardiovascular

Son las enfermedades más frecuentes. En la actualidad nuestra ingesta de calorías y de grasas no está balanceada con nuestra  actividad física y esto está provocando importantes problemas de salud. Además de equilibrar el aporte de grasas y calorías, debemos de aumentar la cantidad de antioxidantes en nuestra alimentación.


Mejorar nuestro sistema inmunológico

Existen muchas estrategias para mejorar nuestro sistema inmunológico, pero lo primero que tenemos que hacer es retirar aquello que pueda estar alterándolo y estimulándolo como puede ser un tóxico medioambiental o un alimento o aditivo al que la persona tenga alergia o intolerancia. Además, una nutrición adecuada, tener una flora intestinal sana y una correcta ingesta de vitaminas como la vitamina C o D también será imprescindible.

Regular el aporte óptimo de nutrientes en la alimentación de manera individual

Cada persona tendrá unas necesidades específicas en determinados nutrientes y por ello los cambios en la nutrición y el plan nutricional final de la persona deben de ser totalmente individualizados. Por ejemplo un diabético tendrá que controlar la ingesta de glucosa y realizar una protección cardiovascular y sin embargo, una persona con alergias tendrá que mejorar su flora intestinal, reducir la inflamación, depurar el organismo y retirar todo aquello que sobrestimule su sistema inmunológico.

*Clínica Medicina Integrativa de Madrid