El 80% de nuestro contacto con el mundo que nos rodea depende de la visión. Si trabajas con pantallas, cuida tus ojos.

Los problemas de visión son relativamente frecuentes en el entorno laboral y muy molestos cuando se producen. El cansancio y el  envejecimiento natural afectan a nuestra vista, y en los tiempos modernos, en los que cada vez pasamos más tiempo delante de múltiples pantallas (portátil, ordenador, teléfono móvil, tableta, e-book, televisor), el más importante de nuestros cinco sentidos sufre un estrés añadido. ¿Quién no ha oído hablar del “síndrome del ordenador”?

Cuando aparece un problema de visión, nuestra concentración y nuestro rendimiento disminuyen. Cuidar la vista es ya no sólo un imperativo de salud, sino una cuestión de higiene laboral. Si experimentamos visión borrosa, lagrimeo, fotofobia, visión doble, dolor ocular, sensación de arenilla en los ojos, sequedad, rojez, escozor, etc., debemos cuidar más nuestra salud ocular.

Por otro lado, cada día existen más evidencias de la relación directa entre los procesos de envejecimiento ocular y la alimentación, así como de la falta de ingesta de antioxidantes específicos que minimicen los efectos degenerativos en esta zona. A diario nos colocamos en situaciones que nos obligan a forzar continuamente la vista, y no sólo ante las pantallas, como ya hemos mencionado; también por la exposición al sol (por ejemplo, si nos vemos obligados a conducir a contraluz), la contaminación, etc. Muchos estudios demuestran ya los beneficios para la salud ocular de una dieta rica en carotenos, como la luteína y la zeaxantina, astaxantina, licopeno y otros.

La mácula, esa zona de la retina especializada en la agudeza visual y la visión fina de los detalles, que nos permite cosas como poder leer o distinguir la cara de las personas, tiene una alta concentración de luteína. La luteína es un carotenoide antioxidante vital para la mácula. Los arándanos y sus antocianósidos, así como los bioflavonoides o el Ginkgo biloba, colaboran a que tenga lugar el abastecimiento de nutrientes a los tejidos oculares a través del torrente sanguíneo. También son importantes las vitaminas del grupo B, especialmente la B2, la vitamina C o la E y A, y el selenio junto con el zinc, ya que todas estas sustancias naturales están implicadas en distintos procesos del metabolismo saludable del ojo.

Todos estos nutrientes nos ayudarán a minimizar las consecuencias del sobreesfuerzo al que sometemos a nuestros ojos en el trabajo y a paliar el natural envejecimiento de nuestro sistema visual. Con ello estaremos protegiendo capacidades y cualidades como la agudeza visual, el campo visual, la capacidad de acomodación (ajustar el enfoque a objetos cercanos y lejanos), la discriminación del contraste, la discriminación del color y la resistencia a deslumbramientos. Además, como siempre, una buena nutrición y un buen aporte en forma de suplemento alimenticio nos ayudarán a mantener nuestros ojos en perfecto estado de revista.

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