Realizar ejercicio físico de forma regular tiene un efecto beneficioso para la salud mental y física.

Científicos de la Universidad de Princeton (EE.UU), revelaron que la actividad física reorganiza el cerebro, de tal forma que, su respuesta al estrés se reduce. En consecuencia, es menos probable que la ansiedad interfiera con el normal funcionamiento cerebral.

En un experimento realizado, publicado en el Journal of Neuroscience, se constató que cuando se hacía ejercicio regularmente aumentaba en el cerebro la actividad de unas neuronas que " frenan" el  "encendido " del hipocampo ventral, una región del cerebro vinculada al estrés. Al mismo tiempo, las neuronas liberaron más neurotransmisores GABA (ácido gamma- aminobutírico), que también aplican la excitación neuronal.

Asimismo, la proteína que encapsula el ácido gamma- aminobutírico en pequeños "paquetes o vesículas para su liberación en la sinapsis o conexiones entre neuronas, también estuvo presente en mayores cantidades en personas activas, en comparación con otras personas que no habían hecho ejercicio.

Desde un punto de vista evolutivo, la investigación muestra que el cerebro puede ser extremadamente flexible y es capaz de adaptar sus propios procesos al estilo de vida o al entorno, afirma la autora principal de la investigación Eliszabeth Gould, en un comunicado de la Universidad de Princeton.

Otra reciente investigación sobre los efectos del ejercicio físico en el organismo se ha realizad por científicos de la Universidad de Lund, en Suecia. Los resultados han revelado que el ejercicio, incluso en pequeñas dosis, cambia la expresión innata de nuestro ADN. Por primera vez, el estudio ha descrito en concreto lo que sucede a nivel epigenético en las células adiposas cuando se realiza una actividad física. Según una de sus autoras, Charlotte Ling: "Cuando hacemos ejercicio, el patrón epigenético de los genes que afectan a la acumulación de grasas en el cuerpo se modifica".

Las células del cuerpo contienen ADN, que a su vez contienen a los genes. Heredamos nuestros genes, y estos no se pueden cambiar. Pero los genes están vinculados a "grupos metilo", que son los que condicionaban la expresión genética; esto es si los genes se activan o desactivan. Estos grupos metilo pueden ser influenciados de varias maneras: a través del ejercicio, la dieta o el estilo de vida, merced a un proceso conocido como "metilación del ADN" y del que se ocupa la epigenética, un campo relativamente nuevo de investigación que en los últimos años ha atraído cada vez más la atención de los especialistas. En su estudio, los científicos investigaron qué sucedía con los grupos metilo en las células adiposas de 23 hombres con sobrepeso, de unos 35 años, y que no habían participado anteriormente en actividad física alguna, cuando asistían regularmente a clases de aeróbic durante un período de 6 meses.

Gracias a una tecnología que analiza 480000 zonas de todo el genoma se constató que después del ejercicio los cambios epigenéticos había tenido lugar en 7000 genes (cada persona tienen entre 20.000 y 25.000 genes). A continuación, los investigadores analizaron específicamente la metilación acaecida en genes vinculados a la diabetes tipo 2 y a la obesidad, y también encontraron cambios en estos genes, lo que, según ellos, significaría que podría contarse con una herramienta para influir en la función de estos genes de riesgo.

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