Se desconoce su causa y puede acarrear insomnio, tumefacción de manos y pies, hipersensibilidad a tóxicos ambientales, depresión, etc.

La fibromialgia es una enfermedad no exenta de polémica: al desconocerse su causa, quienes la sufren muchas veces encuentran incomprensión a su alrededor. Se estima que un 5% de la población padece fibromialgia, es decir, más de un millón de personas, en su mayoría mujeres de entre 40 y 50 años.
Se trata de una enfermedad crónica del sistema nervioso, pero aún no se sabe qué es lo que la desencadena. Puede ser desde un proceso infeccioso hasta un trauma físico o emocional. Las personas con fibromialgia se quejan de dolores musculares generalizados y de larga duración, y frecuentemente aparecen asociados otros problemas como depresión o hipersensibilidad a tóxicos ambientales. Es un problema difícil de diagnosticar, motivo por el cual los pacientes muchas veces se enfrentan a una profunda incomprensión por parte de su entorno inmediato.
A las dificultades en el diagnóstico se suman, además, las dificultades en el tratamiento. El abordaje farmacológico se basa habitualmente en analgésicos que actúan sobre el dolor neuropático. Dado que los síntomas suelen ser muy persistentes, no conviene recurrir a antiinflamatorios ni a benzodiacepinas para intentar controlar el dolor. En estos casos, suele recomendarse alguna actividad física suave, como tai-chi o yoga, que mantenga el sistema muscular en movimiento y aporte además efectos relajantes.
La fitoterapia suele ser de gran ayuda frente a los fármacos, debido a sus bajos o nulos efectos secundarios, y permite mantener el tratamiento a lo largo de periodos prolongados. Con frecuencia se recurre en estos casos a la rodiola, una planta muy eficaz para mejorar el ánimo, la fatiga y la astenia, tal y como reconoce la propia Agencia Europea del Medicamento. De esta planta se usa el rizoma y la raíz por sus efectos adaptógenos, concepto relacionado con la capacidad de normalizar las funciones del organismo y fortalecer los sistemas comprometidos por el estrés.
Otra planta útil para quienes padecen fibromialgia es el hipérico, que ha demostrado su eficacia frente a la ansiedad, el nerviosismo y la depresión. Así mismo, es de gran ayuda en trastornos del sueño. La melena de león, por su parte, es un hongo con propiedades muy notables como protector de las fibras nerviosas (mielina) y de la pared digestiva, especialmente del intestino. También está indicado en el deterioro cognitivo y tiene un efecto inmunomodulador resaltable.
Para aliviar el dolor crónico muscular y articular, se suele complementar el tratamiento con MSM (metilsulfonilmetano), un componente natural de muchos alimentos que contiene azufre. La lecitina de soja y el aloe vera son otros ingredientes que también suelen formar parte de los complementos alimenticios formulados para la fibromialgia.

HOLOMEGA MSM
HOLOMEGA FIBROSOL
HOLOMEGA SAME