Se considera una patología frecuente en la consulta de medicina general y de gastroenterología. Un 25% de la población la padece en un momento de su vida.

 Al final todos consideramos que dolor o malestar en el abdomen superior es dispepsia, pero además muchas personas hablan de “molestias, dolor, flatulencias, ardor, plenitud gástrica, inapetencia, náuseas, anorexia, saciedad, regurgitación...” Siempre hay que diferenciar si estamos ante una dispepsia o ante algo más como es normalmente un ERGE (enfermedad reflujo gastroesofágico).

Las estadísticas hablan de que un 40% de los casos de dispepsia tienen causa orgánica que se asocia a la presencia de úlcera péptica y/0 ERGE. Es un síntoma muy raro asociado al cáncer gástrico. El 50% es de carácter funcional.

El problema actual  es que se reciben pacientes con este cuadro, normalmente bien estudiados, a veces excesivamente estudiados, el exceso de estudios es en este grupo de patologías una desviación usual, con frecuentes endoscopias, biopsias de mucosas gástricas y esofágica, estudios repetidos de presencia de Helicobacter pylori, pHmetrías, estudios de contraste de bario, motilidad gástrica...para al final tomar la decisión de administrar en el mejor de los casos un IBP (inhibidor de la bomba de protones), los famosos omeoprazoles. Está cada vez más claro que el uso de sustancias como metoclopramida y domperidona ayuda escasamente con más perjuicios que beneficios y que el uso de los IBP sólo deberían administrarse por un tiempo no superior a 4 semanas o en algunos casos en fases intermedias, porque los efectos secundarios demostrados ya sobre pérdida de masa ósea y mayor tendencia a fracturas, nefropatías (afectan la función renal), tendencia a incremento de infecciones como neumonía o bronconeumonía, deficiencia de vitamina B12 y ácido fólico así como un fuerte rebrote de la acidez gástrica tras su retirada existen. Aun así, estos medicamentos se prescriben fácilmente, solos o asociados a otros productos o bien hay una importante automedicación. Sólo pacientes con consumo crónico a dosis no antiagregante de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o en el caso de los ERGE importantes para proteger la mucosa esofágica deberían estar indicados y con fases de intermitencia. Por lo tanto, los médicos estamos sobremedicando y se sobremedican también los pacientes en la mayoría de los casos.

Primero individualizar y pensar racionalmente no con el protocolo. Eso significa conocer bien la realidad del paciente, cuando comenzaron los síntomas y asociados a qué otras enfermedades. Valorar globalmente es valorar los aspectos biológicos y psíquicos. Incluso los textos más clásicos de gastroenterología señalan el peso de los aspectos vinculados al estrés, la ansiedad, y lo que hoy se denomina estados somatomorfos. Las técnicas de psicoterapia, meditación, relajación valen tanto o más que la potencial medicación. Los cambios de vida, la información veraz y comprendida debe formar parte del tratamiento. Hay que introducir cambios nutricionales (por la propia dispepsia y porque hasta un 40% de los pacientes dispépsicos llevan consigo disbiosis intestinal en forma clínica de síndrome de intestino irritable). Evitar repetir pruebas innecesarias. Descartar la presencia de Helicobacter pylori, así como la presencia de “alarmas” (pérdida de peso sin razón, disfagia progresiva, vómitos, anemia, hemorragia digestiva alta, masa abdominal) que hagan pensar en cuadros de gravedad. Se sabe que más de un 30% de los pacientes buscarán tratamientos alternativos principalmente uso de fitoterapia o hierbas. Estos productos de los más demandados son los que más problemas pueden ocasionar si no están bien indicados y su origen y procesado no son los adecuados (cuidado donde se compran y qué marcas se compran... ¿sabe cuál ha sido el método de cultivo? ¿hay usado pesticidas?, por ejemplo). Y cuando están bien indicados hasta un 95% de los pacientes mejoran en estudios médicos de rigor frente a 55% e placebo.

Por lo tanto, la medicina integrativa se debe enfrentar con rigor, método, aplicar cambios de vida, técnicas mentales, cambios nutricionales, y apoyo enzimáticos y fitoterapia bajo supervisión médica. Con ello la retirada de medicación inútil será posible o utilizada sólo como rescate en fases puntuales. 

¿Qué se puede hacer con respecto al paciente?

Primero individualizar y pensar racionalmente no con el protocolo. Eso significa conocer bien la realidad del paciente, cuando comenzaron los síntomas y asociados a qué otras enfermedades. Valorar globalmente es valorar los aspectos biológicos y psíquicos. Incluso los textos más clásicos de gastroenterología señalan el peso de los aspectos vinculados al estrés, la ansiedad, y lo que hoy se denomina estados somatomorfos. Las técnicas de psicoterapia, meditación, relajación valen tanto o más que la potencial medicación. Los cambios de vida, la información veraz y comprendida debe formar parte del tratamiento. Hay que introducir cambios nutricionales (por la propia dispepsia y porque hasta un 40% de los pacientes dispépsicos llevan consigo disbiosis intestinal en forma clínica de síndrome de intestino irritable). Evitar repetir pruebas innecesarias. Descartar la presencia de Helicobacter pylori, así como la presencia de “alarmas” (pérdida de peso sin razón, disfagia progresiva, vómitos, anemia, hemorragia digestiva alta, masa abdominal) que hagan pensar en cuadros de gravedad. Se sabe que más de un 30% de los pacientes buscarán tratamientos alternativos principalmente uso de fitoterapia o hierbas. Estos productos de los más demandados son los que más problemas pueden ocasionar si no están bien indicados y su origen y procesado no son los adecuados (cuidado donde se compran y qué marcas se compran... ¿sabe cuál ha sido el método de cultivo? ¿hay usado pesticidas?, por ejemplo). Y cuando están bien indicados hasta un 95% de los pacientes mejoran en estudios médicos de rigor frente a 55% e placebo.

Por lo tanto, la medicina integrativa se debe enfrentar con rigor, método, aplicar cambios de vida, técnicas mentales, cambios nutricionales, y apoyo enzimáticos y fitoterapia bajo supervisión médica. Con ello la retirada de medicación inútil será posible o utilizada sólo como rescate en fases puntuales.

 

*Clínica Medicina Integrativa de Madrid