La palabra “depurar” significa purificar o limpiar. Por ello una “dieta depurativa” será aquella que nos ayude a expulsar de nuestro organismo aquellas moléculas o sustancias que resulten extrañas y por lo tanto “ensucien” o “intoxiquen” el interior del cuerpo.

Vivimos en una sociedad con un entorno altamente tóxico, estamos rodeados de multitud de químicos sintéticos que llegan a nuestro cuerpo a través de la piel, la comida o la respiración. Por ello es necesario aprender a depurarse y limpiar el organismo con frecuencia; yo recomiendo hacer un día depurativo cada 10 días o al menos una vez al mes.

Para comprender cuál es la mejor manera de eliminar toxinas, es importante reflexionar sobre las capacidades limpiadoras de nuestro organismo.

El cuerpo está en constante contacto con numerosas sustancias naturales y artificiales. Estas pueden tener una utilidad para el cuerpo y resultar beneficiosas (nutrientes o agua) o resultar inútiles, y por lo tanto “extrañas”.

En este último caso, el organismo tiene que metabolizarlas (transformarlas) para no intoxicarse y poder expulsarlas correctamente. El intestino es uno de los primeros filtros que tienen que pasar las sustancias que provienen de la alimentación. Si la barrera intestinal está sana, las partículas extrañas podrán ser eliminadas en las deposiciones. Sin embargo, si hay exceso de permeabilidad intestinal, entrarán en el organismo e irán al torrente sanguíneo, al igual que todas aquellas que entren a través de la piel o de la respiración. Una vez llegan a la sangre, serán filtradas por el hígado, un órgano que posee numerosas enzimas (de fase I y II) que las trasforman en sustancias menos tóxicas para nosotros. Los metabolitos resultantes de esta transformación podrán ser eliminados por distintas vías como la renal, biliar o el sudor o ser acumulados en ciertos tejidos y órganos.

Entendido este proceso es decisivo comprender la importancia de impedir que las sustancias lleguen al organismo para evitar una sobrecarga hepática y el acumulo de sustancias extrañas en el cuerpo. Pero vivimos en un “mundo químico” y a veces esto es inevitable, por ello hay que consumir alimentos que regulen el tránsito intestinal, mejoren la función hepática y estimulen la diuresis para poder expulsar las toxinas de forma eficiente. El intestino, el hígado y los riñones serán nuestros aliados en este proceso.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los alimentos consumidos aporten solamente nutrientes y no contengan partículas sintéticas. Los alimentos a evitar son: azúcar, harinas refinadas, productos cárnicos, pescados azules de gran tamaño (contaminados con metales pesados), alimentos precocinados, refrescos, chucherías, aceites refinados, sal refinada, grasas animales y aditivos alimentarios.

Los alimentos prioritarios en la dieta depurativa provienen del reino vegetal: granos integrales, legumbres, verduras, frutas y semillas. Una dieta compuesta por estos alimentos mejora el tránsito intestinal, es rica en líquidos, micronutrientes y ayuda a limpiar el hígado.

El uso de la fitoterapia también es interesante en este proceso. La cola de caballo, el diente de león, el ortosifón o la ortiga son algunas de las plantas con propiedades depurativas y diuréticas. Tomar una infusión a media mañana vendrá bien para eliminar líquidos

Las dietas depurativas no deben prolongarse mucho en el tiempo debido a que frecuentemente poseen menos cantidad de proteínas de las recomendables. Es más adecuado hacer un día depurativo cada 10-15 días, que llevar este plan durante más de una semana. 

*Fuente: Fundación Vivo Sano

COLA DE CABALLO GRANEL
BIOTISANA DETOX
DIENTE DE LEÓN GRANEL