Inflamación, rigidez, dolor intenso… El dedo gordo del pie es donde más se manifiesta el exceso de ácido úrico, pero también en manos, codos y muñecas.

Un buen día, sientes un dolor inmenso en el dedo gordo del pie. Es como si miles de alfileres te lo atravesaran por dentro. No puedes ni caminar. Sí, has sufrido tu primer ataque de gota. Puede ser que se repita, lo más probable, o también puede ser que no, que a veces pasa. Descubres que tienes el ácido úrico más alto de lo normal. El médico te dice que eso se llama hiperuricemia. Ha llegado la hora de tomar medidas.

La primera es eliminar de nuestra dieta el alcohol y los alimentos ricos en purinas: mariscos, caviar, sardinas, anchoas, carnes y embutidos.

Puede que así el ataque de gota mejore en unos días, aun sin tratamiento. Sin embargo, el 70% de los ataques están relacionados con un desarreglo metabólico en el hígado.

En cualquier caso, el dolor es tan intenso que la mayoría de las personas buscan tratamiento médico, aun cuando no suele ser muy eficaz. Suele recetarse ibuprofeno o algún otro antiinflamatorio no esteroideo, y sólo corticosteroides en casos severos. Sin embargo, lo máximo que se consigue es un leve alivio, porque estos fármacos no atacan la raíz del problema. Para evitar nuevos ataques de gota hay que conocer las propiedades químicas y físicas del ácido úrico y las purinas. Así, comprenderemos que el ácido úrico en el cuerpo se puede reducir bebiendo bastante agua para orinar más frecuentemente. Para combatir la acidez, ingeriremos alimentos alcalinizantes: limón, cerezas, fresas, uvas, manzanas, ajo; verduras y hortalizas; proteína vegetal, como legumbres y cereales integrales, soja y tofu. El estudio de la solubilidad del ácido úrico a la temperatura y acidez de los fluidos del cuerpo también hace posible formular remedios naturales.

Suplementos naturales contra el ácido úrico

La gota es más que un simple dolor en las articulaciones. El exceso de ácido úrico también puede causar acumulación de cristales bajo la piel, llamados tofos, o producir piedras en el riñón si la orina se mantiene a niveles de acidez elevados. Para evitar llegar a esos extremos, hay que suplementar la dieta con complementos nutricionales que contengan:

-          Vitamina C porque interviene en el metabolismo de destrucción del ácido úrico.

-          Ácido fólico porque inhibe la enzima xantina-oxidasa, que es la que hace que las purinas se conviertan en ácido úrico.

-          Extracto de cerezas y de arándanos porque sus antocianósidos disminuyen la concentración de uratos en pocas horas y aumentan la excreción urinaria.

-          Extracto de apio porque sus phtálidos purifican la sangre y estimulan la eliminación renal de los uratos.

-          Quercetina porque desactiva la xantina-oxidasa, bajando la formación de ácido úrico.

-          Extracto de boswellia por su efecto antiinflamatorio, que reduce la inflamación causada por los cristales de urato monosódico depositados en las articulaciones.

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