Más de un 85% de las mujeres tienen la llamada "piel de naranja‟, un problema que se hace más visible en verano.

La celulitis siempre ha sido interpretada como una alteración relacionada con la obesidad pero, aunque los responsables de la temida piel de naranja son los acúmulos de grasa, la realidad es que la verdadera causa del problema es una alteración en la circulación y el drenaje de los tejidos subcutáneos. Detrás de este problema está, por supuesto, una alimentación inadecuada, tabaco, alcohol, contaminación…

Como consecuencia, nuestro organismo genera un exceso de toxinas que es incapaz de metabolizar, y entonces aparecen los radicales libres. Estos elementos son los responsables del envejecimiento en general, y del deterioro del sistema circulatorio en particular. La principal característica de los radicales libres es que les falta un electrón, y para conseguirlo se lo quitan a otra célula, deformándola así. Y eso es lo que ocurre en las células que se encuentran debajo de la piel. Se da la casualidad, además, de que los radicales libres atacan particularmente a las células de colágeno que forman la piel y también a la elastina. Eso provoca que la grasa sea más visible. Si a eso añadimos un modo de vida sedentario, es evidente que nuestro sistema circulatorio necesita ayuda. Una mala circulación puede acabar provocándonos trastornos serios de salud.

Para combatir el exceso de radicales libres, un elemento imprescindible son los antioxidantes. Son un grupo de vitaminas, minerales, colorantes naturales y otros compuestos de vegetales y enzimas (sustancias propias de nuestro organismo que intervienen en múltiples procesos metabólicos) que bloquean el efecto perjudicial de los radicales libres. La mayoría de los antioxidantes se encuentra en alimentos vegetales, por eso es tan beneficioso incluir en nuestra dieta frutas, legumbres, verduras y hortalizas.

Sin embargo, a veces una buena dieta no garantiza un aporte suficiente de antioxidantes y es necesaria una suplementación, preferentemente a base de ingredientes naturales. Pero también hay otras medidas que podemos tomar para poner coto a la temida celulitis.

Para empezar, no tendremos más remedio que plantearnos seriamente hacer más ejercicio, lo que mejorará nuestro sistema circulatorio. Eso sí, deberá ser una actividad aeróbica frecuente y de intensidad moderada, porque el ejercicio físico de alta intensidad provoca oxidación celular. También tendremos que bajar de peso, y para ello debemos privarnos de ciertos alimentos que no sólo no nos aportan nutrientes, sino que además nos hacen acumular grasa, tapando nuestras arterias y empeorando nuestra circulación.

Hay que evitar otras fuentes añadidas de radica-les libres, como dormir o descansar poco, el estrés físico o emocional, los desequilibrios hormonales (sean naturales o provocados, por ejemplo, por las píldoras anticonceptivas), el exceso de sol, los alimentos procesados o quemados, etc.

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