Al hablar de acidez, inmediatamente pensamos en el estómago, pero nuestro organismo lleva a cabo a diario otros procesos que, de acidificarse, pueden ocasionarnos una pérdida de minerales.

Nunca nos cansaremos de hablar del equilibrio. Una de las formas en que nuestro organismo puede desequilibrarse es perdiendo la correcta relación entre ácido y base, entre acidez y alcalinidad. Esta relación se expresa mediante el pH. Un pH entre 0 y 6,9 expresa acidez, mientras que un pH entre 7 y 14 es propio de una base. Nuestra sangre, por ejemplo, tiene un pH de alrededor de 7,4; es decir, es ligeramente alcalina. En el estómago predomina el medio ácido, mientras que la saliva debe ser alcalina. El pH de sangre y orina constituye un buen indicador de nuestro estado de salud. Sin embargo, el estilo de vida moderno, el estrés, la alimentación y otros factores pueden desestabilizar este equilibrio.

En el proceso de digestión de las proteínas, nuestro estómago genera ácidos que nuestro organismo intenta eliminar a través de los riñones. Al respirar, la expulsión de dióxido de carbono también nos ayuda a eliminar ácidos. Hay muchos procesos en nuestro organismo que dependen del equilibrio entre ácido y base. Cuando hay un exceso de ácidos y nuestro cuerpo ya no puede eliminarlos, éstos se acumulan en el tejido conjuntivo provocando la acidificación de nuestro organismo. Diversos estudios sobre los hábitos actuales de la población sugieren que un 80% de las personas tienen problemas de acidificación.

A la larga, la acidez es fuente de enfermedades. El primero de todos ellos es la pérdida de minerales. Son desajustes poco evidentes al principio, que causan síntomas inespecíficos, pero que poco a poco van minando nuestra salud. Por eso hoy en día es importante recurrir a suplementos alimenticios que prevengan este tipo de situaciones.

¿Cómo saber si la acidez nos acecha?

La sangre sólo distribuirá eficientemente el oxígeno y los nutrientes por todo el organismo si su índice de acidez o pH está dentro del rango normal. Hasta el corazón deja de funcionar correctamente cuando el miocardio se acidifica. Para evitar llegar a estos extremos, atendamos a los primeros signos de acidificación:

  • Cansancio, falta de energía, agotamiento al menor esfuerzo, escasa capacidad de recuperación.
  • Retención de líquidos, mal sabor de boca, lengua sucia.
  • Gases, dispepsias.
  • Esclerótica amarilla. La esclerótica es el blanco de los ojos.
  • Tendencia a sentir frío.
  • Molestias articulares.
  • Piel seca, resquebrajada, agrietada. Hongos, eczemas.
  • Propensión a las alergias y a las infecciones.

Es necesario alimentarse correctamente y evitar las dietas ácidas (mucha carne); limitar o prescindir del alcohol, la nicotina y la cafeína; beber suficientes líquidos y hacer ejercicio físico moderado.

HOLOMEGA
ALKALI
HOLOPAI 2
DEPURATIVO
HOLOFIT
REMINERALIZANTE