Se acabaron las vacaciones y nuestro cuerpo tiene que volver a la rutina. Se impone la regulación de horarios y la búsqueda de una vuelta al equilibrio.

Todos los organismos vivos tienen un reloj biológico que regula sus ritmos internos. Este reloj está sincronizado las 24 horas del día y funciona según ciclos de día/noche. En verano, tendemos a saltarnos los horarios y alterar nuestra rutina. Pero nuestro organismo necesita recuperar el equilibrio, autorregularse y respetar los ciclos de actividad y descanso. De lo contrario, nuestra salud se resentirá. La regulación biológica busca promover, mantener o restaurar el equilibrio necesario para la salud de diferentes sistemas orgánicos. En situaciones normales, es el propio organismo en que se autorregula, pero hay ocasiones en que son necesarios unos aportes extra de suplementos (vitaminas, minerales, aminoácidos) para facilitar esa vuelta al equilibrio.

La investigación clínica de las últimas décadas ha llevado a experimentar la necesidad de desarrollar propuestas nutricionales que nos permitan afrontar los que hoy consideramos los tres obstáculos mayores para lograr una vida saludable: los desequilibrios energéticos, que afectan a la cantidad, calidad y/o distribución de la energía en el organismo; los desequilibrios en los sistemas de eliminación de toxinas, asociados a la acumulación de radicales libres; y los desequilibrios en el sistema inmunológico. El fallo en la regulación de uno de estos sistemas genera una repercusión global sobre todos los circuitos biorreguladores humorales, endocrinos y neurales, por lo que representan la base de gran número de disfunciones biológicas. Por eso, el regreso de las vacaciones estivales representa una ocasión ideal para volver a prestar atención a nuestros ritmos internos.

Objetivo: recuperar el equilibrio y la energía

La regulación biológica se puede reforzar mediante suplementos nutricionales formulados con un sustrato de fitoterapia, adaptógenos, enzimas, vitaminas, minerales, aminoácidos y micronutrientes, balanceados y activados biofísicamente. Existen reguladores biológicos que actúan sobre nuestros sistemas orgánicos globales, pero también los hay dirigidos a funciones orgánicas específicas como:

- La regulación energética del tejido osteoarticular. Se consigue a través de cartílago de tiburón, colá-geno hidrolizado de pescado, quercetina, resveratrol, L-glutatión, escaramujo, maca, L-prolina, L-tirosina, calcio, magnesio, potasio, etc.

- El estímulo de los mecanismos naturales de adaptación al estrés. Son de ayuda el té verde, el aloe vera, la celidonia, la melisa, la valeriana, el hipérico, el magnesio, L-serina, epilobio, etc.

- La activación de los sistemas naturales de protección frente a las radiaciones electromagnéticas de nuestro entorno. Se utilizan colágeno hidrolizado de pescado, hialuronato sódico, cola de caballo, chlorella, ginkgo, resveratrol, triptófano, metionina, etc.

HOLORAM ARTIGEN
HOLORAM ALEGRUM
HOLORAM REGULINE-M