Cuando compramos un producto en un herbolario o farmacia y nos dicen que es “altamente biodisponible”, ¿sabemos lo importante que es?

Muchas veces compramos productos naturales para proteger o mantener nuestra salud y pensamos que sólo con que sean naturales ya son buenos. Y no necesariamente es así. La efectividad de cualquier formulación destinada a provocar un efecto terapéutico sobre nuestro organismo depende, fundamentalmente, de la biodisponibilidad de sus componentes. No basta con que sean nutrientes orgánicos, sino que además tienen que ser fácilmente asimilables y absorbibles por el organismo para cumplir su función con eficacia.

“Biodisponibilidad” es un término que hace referencia, en una formulación, a la dosis capaz de alcanzar lo que llamamos la “diana terapéutica”. Es decir, es la porción del producto que verdaderamente llega al tejido sobre el que actúa. Y eso no es lo mismo que la dosis administrada.

Uno de los factores que más influye en la biodisponibilidad de un producto es su forma galénica. Un comprimido, un elixir o una cápsula tienen distintas biodisponibilidades. También influyen la estabilidad de la sustancia o el grado de metabolización que alcanza antes de llegar a la circulación sistémica en nuestro organismo.

Por ejemplo, si hablamos de vitaminas y minerales, aquellos que están asimilados en levaduras tienen una altísima biodisponibilidad, equiparable a la de los alimentos. Mediante un proceso dinámico, las levaduras fermentan un medio de cultivo rico en hidratos de carbono, proteínas, lípidos, bioflavonoides y la vitamina o el mineral específico que queremos transformar. Sólo así las vitaminas y minerales aislados quedan unidos al resto de los elementos, formando complejos altamente nutritivos que el organismo puede absorber y asimilar perfectamente, ya que los reconoce como naturales.

HOLOVIT
VITAMINA C ORGÁNICA
HOLOMEGA
LEVADURA DE CERVEZA
HOLOVIT MULTIVITAMÍNICO ORGANICO