Sabemos que una buena dieta es básica para nuestra salud, pero pocas personas conocen la nutrición ortomolecular. Linus Pauling, dos veces premio Nobel, es el padre de este concepto.

Según Pauling, premio Nobel de Química en 1954 y de la Paz en 1963, “nutrición ortomolecular significa conservar una salud óptima y tratar las enfermedades variando las concentraciones de las sustancias que están presentes en el organismo y que son necesarias para una buena salud”. La nutrición ortomolecular, o terapia bioquímica, trata las enfermedades con nutrientes naturales, no con medicamentos. Así, a través de las vitaminas, aminoácidos, minerales, oligoelementos, enzimas, ácidos grasos y fitonutrientes seremos capaces de restablecer nuestro equilibrio bioquímico, requisito imprescindible para la salud integral.

La nutrición ortomolecular es una magnífica herramienta de prevención. Nos ayuda a aumentar las defensas naturales innatas en cada organismo y a corregir las alteraciones en el medio celular cuando aparecen síntomas de pre enfermedad: cambios de humor, crisis de hipoglucemia, migrañas, jaquecas, insomnio, astenias generales, ansiedad, angustia, depresión, obesidad, delgadez excesiva, úlceras, diarreas, dolores artrósicos, artritis, celulitis rebelde, piernas pesadas, estreñimiento, varices, hemorroides, colesterol, uñas, cabello o piel débiles...

Según estudios realizados a gran escala en Estados Unidos y Europa, como el Hanes 1 y SU.VI.MAX, el 80% de la población sufre serias deficiencias de los principales nutrientes. Esta situación de carencia puede desembocar en pequeñas enfermedades que, a la larga, pueden generar otras más serias. Los complejos ortomoleculares, bien empleados, no producen efectos negativos ni dependencias terapéuticas, sino que restablecen nuestro equilibrio bioquímico.

Consejos para una correcta nutrición ortomolecular

Los multivitamínicos, minerales y ácidos grasos esenciales deben tomarse en la comida, para favorecer una integración enzimática máxima y una mejor asimilación. Sin embargo, la vitamina C debe separarse de las comidas para que no interfiera en el proceso digestivo. También los aminoácidos deben ingerirse fuera de las comidas, con agua o zumo, evitando la leche o proteínas, a fin de evitar la competitividad entre ellos. Los complementos nutricionales son una ayuda, pero no sustituyen a una dieta sana, y siempre deben emplear-se en las dosis correctas:

- L-arginina: 500 mg a 5.000 mg al día, aunque se pueden administrar hasta un máximo de 30 g al día.

- L-carnitina: 500 mg al día, aunque se pueden administrar hasta un máximo de 4.000 mg al día.

- L-glutamina: 1.500 mg a 3.000 mg al día, aunque se pueden administrar hasta un máximo de 12 g al día.

- L-lisina: 500 mg a 1.000 mg al día, aunque se pue-den administrar hasta 4.000 mg al día máximo.

- L-metionina: 500 mg a 1.500 mg al día, aunque se pueden administrar hasta 20 g al día máximo.

- L-tirosina: 500 mg a 1.500 mg al día, 10 g máximo.

HOLOMEGA
L-ARGININA
HOLOMEGA
L-CARNITINA
HOLOMEGA
L-GLUTAMINA